5 pasos para la solución de conflictos en clase

5 pasos para la solución de conflictos en clase

En definitiva, entre los retos más fuertes que tenemos para resolver en clase se encuentra la solución de conflictos, porque en ocasiones como profesores o como padres de familia tenemos tanto por hacer que vemos los conflictos infantiles o juveniles como algo sencillo o de lo cual se está haciendo demasiado drama.

La realidad es que para un chico en edad primaria o un jovencito de secundario sus problemas son tan graves como los que podemos tener nosotros como adultos, y esta oportunidad para gestionar problemas que se nos presenta es muy didáctica y no la debemos dejar pasar.

5 pasos para la solución de conflictos en clases

  1. Escucha a ambas partes implicadas

Escucha, pero escucha muy bien. Recuerdo que en una ocasión un pequeño alumno lloraba sin parar, cuando supe la razón no podía creerlo, su compañerito le había dicho loco y por ello eran sus lágrimas. Sí para uno puede ser una niñería, pero para los alumnos, insistimos, es un problema real, escúchalos con atención.

  1. Identifica el problema y la posible solución

Una vez que hayas escuchado a ambas partes con total atención, busca la solución, de hecho, pregunta a ellos cuál sería la solución que proponen o qué consideran que puede lograr el término del conflicto.

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  1. Expón el problema a los implicados y la posible solución

Si los chicos con tu ayuda no logran ponerse de acuerdo sobre la solución habla con ellos sobre el tema, trata de exponer por qué para uno es un problema tal o cual comportamiento, y crea si es posible lazos de empatía.

  1. Actúen en unísono sobre la solución

Una vez que hayas creado estos lazos o que ambas partes implicadas se hayan puesto de acuerdo, crea una solución para que ambos en el conflicto se vean beneficiados. Evita los castigos al otro como parte de justicia, y favorece la solución de conflictos donde las sanciones sean ecuanimidad más que castigos en sí.

  1. Nadie gana, nadie cede

En definitiva esta es la propuesta última porque no es la más recomendable pero quizá sea la única solución en algunas ocasiones. Ya que al igual que en la vida misma, algunos conflictos en clase no tienen solución y lo único que queda es esperar a que el problema se medite, las aguas se calmen o el conflicto se torne más manejable.

Si en definitiva no encuentras la solución al momento y los alumnos no quieren ceder, es mejor dejar descansa el conflicto y reservarlo para otro momento. Quizá el tiempo dé una visión más calmada y con ello, la solución.


Estas propuestas si bien es cierto están enfocadas a profesores y para ponerlas en práctica en clase, también las podemos llevar a cabo en casa o como miembros de equipos de trabajo dentro del aula.

Si eres docente exponlas a tus alumnos y a los padres de familia para crear conciencia de que los conflictos no siempre se resuelven con castigos sino con diálogo y empatía a fin de evadir futuros problemas como venganzas, represalias o rencores entre los estudiantes.


 

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