3 formas de alejarte de tus alumnos sin siquiera saberlo

3 formas de alejarte de tus alumnos sin siquiera saberlo

Si bien es cierto existen profesores que encuentran innecesario el forjar un vínculo afectivo entre ellos y sus alumnos, no todos compartimos ese sentir y para algunos el alejarnos de ellos sin saberlo puede ser un problema. Hoy tenemos para ti estas tres acciones en las que bien vale la pena reparar para saber si nuestras acciones nos apartan o nos acercan a los estudiantes.

  1. Diciendo la palabra no

¿Estamos diciendo que los alumnos deben hacer lo que les dé la gana?, en definitiva por ahí no va la cosa, sino que existen maneras de delimitar acciones o de prohibir otras sin la necesidad de decir la palabra no, porque cuando algo es prohibido nos apetece más hacerlo o algunos chicos aman romper las reglas.

En lugar de decir “no entren tarde a clase”, podemos interesarlos en la puntualidad “chicos que lleguen temprano tienen puntos extras” o “cada minuto perdido repercute en su calificación final”. Para toda reacción prohibida existe una acción positiva, enfocarse en esta última evita el decir no y evade también estimular el deseo de romper las reglas.

  1. Siendo impositivo y mandón

Sí, sabemos que algunos grupos son problemáticos y no te puedes presentar a ellos como “el maestro bueno”, ya que se toman esto como una debilidad y se tornan más conflictivos aun. Pero antes de ser impositivo y mandón recurriendo al temor como forma de control del grupo, trata de establecer un diálogo.

Este dialogo puede basarse en la inteligencia del grupo, explicando que cada acción de desorden tiene una reacción donde más les afectará como estudiantes en el trabajo que deben realidad dentro y fuera de clase. Si se les explica que a mayor desorden, habrá más tareas, más material dictado, más minutos sin relax dentro de clase y más exigencias por parte de ti como maestro, verás cómo poco a poco los chicos por sí mismos entienden el mensaje.

De otra manera, crear ese lazo afectivo entre tú y los alumnos es casi imposible al ser impositivo y mandón, y puede generar unos estados de rebeldía más violentos. Como dice el dicho “se atraen más abejas con miel que con hiel”.

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  1. Negando tus errores

Sí, es duro equivocarse impartiendo una clase, y seguro ese chico o chica que tanto aprecias por ser un alumno brillante será el que te corrija pero, lejos de apenarte o aun peor, negar el error o disfrazarlo, admitirlo es una manera de acercarte a los alumnos que no te resta autoridad.

Admitir un error y agradecer a quien lo señala te pone frente a los alumnos en un plano de igualdad intelectual que si bien es cierto no deja de ser mera impresión en lo que respecta a tu materia, es una forma de admitir que podemos equivocarnos aun siendo docentes.

De otra forma, lo que se trasmite es arrogancia, falta de humildad, necedad y hasta puede ser registrado y grabado como le pasa a esta maestra que no quiere admitir su error.


Como puedes ver estas tres acciones que pueden estarte alejando de tus alumnos son sencillas y puede que incluso no hayas reparado en ellas como algo negativo. La auto evaluación es necesaria para todo maestro, y de esta manera poder ser una mejor influencia para los alumnos pues logramos mejorar en nuestro oficio que es uno de los más nobles que existen al forjar mentes jóvenes.


 

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