15
Oct

El mejor Juguete para los niños

¿Acaso no da lo mismo?

La respuesta es: no. Tal vez los adultos veamos los juguetes y los juegos de los niños como algo relajado y poco serio, porque cuando nosotros fuimos niños simplemente jugamos, y nunca escuchamos a ningún adulto hablar sobre la seriedad del juego. Jugábamos de manera instintiva. Podíamos escoger entre las muñecas, la casita, el juego de té. Y los niños, los camioncitos, las canicas etc. Papá y mamá nunca nos dijeron,” no juegues a eso” o “eso es muy violento o inmoral”. No pasa eso ahora. La tecnología nos está ganando la partida y si no nos ponemos alerta y nos esforzamos por estar a la par con nuestros hijos, en lo que respecta al uso de la computadora o el X-box, nunca nos enteraremos que hay en la mente y el corazón de ellos.

Los niños juegan para entender su entorno y dar sentido a sus experiencias. Cuando los niños juegan exteriorizan lo que sienten, llámese miedo, inseguridad, emoción, inquietudes, alegrías, sueños etc. Claro que no todos los juegos sirven para eso. Algunos tienen como fin provocar una descarga de energía cuando los niños están nerviosos o de mal humor. Cuando los niños escogen el juguete adecuado y los miramos jugar, podemos enterarnos de lo que les pasa. Es como si ellos estuvieran conversando con nosotros y nos estuvieran diciendo todo lo que piensan, pero sin palabras.

Existe la creencia de que el niño es feliz por el sólo hecho de ser niño y que la infancia es la época más feliz porque no se es consciente de los problemas, pero no es así. Ser niño es complicado, porque él depende de un adulto para entender lo que le está sucediendo. Como su sistema cognitivo no está suficientemente desarrollado y por ende su capacidad retrospectiva, no puede mirar hacia adentro de él y saber que le pasa, de manera que necesita del juego, y del juguete, como vehículo para expresarse.

¿Cómo escuchamos su grito por ayuda?

Supongamos que los padres están en trámites de divorcio, o esperando un nuevo bebe, o están atravesando por la difícil situación de perder a un ser querido. ¿Cómo saber el sentir del niño, si él no se sabe explicar? En éste caso el niño o la niña, como no puede comprender o razonar lo que le sucede, lo que va a hacer es actuar, y una forma es mediante el juego. “El niño que juega para comprender y dar sentido a su mundo interno y emocional es el niño que ha podido desarrollar un buen vínculo con su madre o la persona principal que lo cuida” dice Laura Badosa, y agrega: “ El niño no juega simplemente para divertirse; juega sobretodo para desarrollarse y para crearse como persona”. ¿Ha notado que cuando los papás llevan a su hijo al psicólogo, lo que hace el profesional inmediatamente, es ponerlos a jugar? Porque de ese modo el médico se dará una idea del problema del niño. El niño grita su necesidad mediante el juego. ¡Escuchémoslos!

Las preguntas importantísimas que debemos hacernos es: ¿logran los videojuegos o cualquier otro juguete electrónico, éste objetivo? ¿Son las muñecas modernas la mejor opción para que las niñas se expresen? ¿Por qué no probamos con un juguete mexicano como con una cacita de muñecas artesanal y personalizada con sus lindísimos muebles miniatura? Además de hacer feliz a tus hijas, hará feliz al creador del juguete que tanto empeño puso en su elaboración.

15
Oct

Un día muy singular

Con la algarabía de un día de fiesta.
Ese no era un día como todos en la escuela. Desde que iba llegando se sentía la agitación en todos los que me rodeaban. No abrían las puertas aún, y todos los alumnos estaban afuera con algo de impaciencia. Muy cerca de una de las puertas, y en el fresco de una sombra había un grupo muy nutrido de estudiantes haciendo un círculo. Me acerqué para ver qué pasaba, con dificultad pude abrirme paso, en medio de todos los niños y niñas que eran mayores y más grandes que yo. Por fin pude ver al fondo y muy cerca de la pared, a 3 chicos de entre 18 y 20 años haciendo suertes con el yo-yo. ¡Eran simplemente fantásticos! Dominaban el juguete de tal manera que parecía que hubieran nacido con él. Busqué a alguien que me explicara que estaban haciendo allí esos muchachos y porque estaban mostrando sus habilidades.

-¡Habrá un torneo! – Dijeron- al ganador le van a dar un gran premio.

El torneo era con el fin de promocionar una marca. Por aquella época estaba muy de moda el juego con el yo-yo y salían marcas hasta debajo de las piedras. Lo cierto es que aunque muy pocos eran los que podían igualar a esos chicos, si fuimos muchos los que soñamos despiertos con ser los héroes de un torneo, como también muchos compramos nuestro juguete para probarnos a nosotros mismos y a la barriada, que éramos los mejores.

Porqué elegir al yo-yo de entre tantos juguetes.

Aún en nuestros días modernos, el yo-yo podría remplazar perfectamente juegos como el X-box y otros. ¿Por qué? Porque los seres humanos somos seres sociales, siempre estamos buscando la compañía de personas con intereses parecidos a los nuestros. Y el yo-yo es un juguete que promueve la interacción entre individuos, sean niños, jóvenes o mayores. Además de que crea un sentido de competencia, que en el futuro se expresará de otras maneras. El yo-yo es un juguete tradicional, de modo que muchos pudiéramos pensar que es un juguete netamente mexicano, sin embargo no es así. Su origen está en Grecia, y como muchos juguetes dio un largo recorrido para llegar hasta nuestras manos, incluso muchos de ellos son de la época virreinal. Como sea que fuere, la innovación en el estilo y los colores han hecho al yo-yo parte de nuestros juguetes artesanales mexicanos. Y como comenta “universia”: “Los juguetes mexicanos poseen un valor artístico que muestra el ingenio de sus creadores y la mayoría estimula la destreza, la actividad física y la imaginación.”

La próxima vez que visite una feria artesanal, no se resista ante la tentación de comprar uno de éstos llamativos juguetes, que además de revivir los días felices de su niñez, le crearan nuevos y divertidos momentos junto a sus hijos. Eso, sin tomar en cuenta que contribuirá para que no muera ni la tradición del juego al aire libre, ni la familia del artesano que lo produce y que con tanto esfuerzo y cariño lo ha hecho.